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Reconocerte En Un Equipo Trabajo

Cuando te aceptas, también te reconoces dentro de un equipo

Aprender a conocernos es aprender a reconocer lo que nos ata, lo que defendemos, lo que creemos que nos constituye, por no entender que son tan solo opiniones.

Conocerse implica aceptarse y amarse, logramos la autoaceptación cuando alcanzamos la paz con nosotros mismos, la aceptación no niega la evolución, sino que es la base para desarrollarse desde un estado de felicidad y plenitud, la aceptación significa elección, dejarnos de pelear con la opinión de los otros y aceptar que cada uno percibe el mundo de forma diferente.

Cuando negamos lo que nos ocurre, no permitimos que el aprendizaje se incorpore y nos muestre que trae para enseñarnos, vivir esperando que suceda mañana lo mejor, es matar el presente; Permanentemente vivimos en un nivel de auto exigencia que nos imposibilita a ver lo que hoy si podemos construir, cuando soltamos los modelos de interpretación y de cómo hacer las cosas, sin juzgar si está bien o mal hecho, comparar como lo hacíamos en el pasado, no generará ningún cambio.

Agradecer nuestra historia, aceptar lo vivido para nuestro crecimiento, confiar en quienes somos y la historia que nos constituye y nos pertenece, cuando observamos la forma como nos relacionamos con el aprendizaje, abrimos espacios para generar nuevos dominios de observación, cuando entramos en este proceso, podemos crear relaciones desde un lugar diferente.

Si además de mirar el cambio desde lo individual, lo observamos dentro de los equipos en las Organizaciones podemos empezar a visualizar ambientes y entornos gestados desde un trabajo colectivo que permita marcar la diferencia entre ser líder y ser competidor, cuando sumamos el trabajar de forma personal al trabajo en conjunto, con seguridad se verán más pronto los resultados esperados.

Compartimos este comparativo de nuestra vida con algunos animales que nos recrean.

“EL RATÓN”

Al ratón le gusta meterse por todas partes, es animado y juguetón, y va siempre por delante de los demás.

 “EL OSO”

El oso es muy comodón y le encanta, hibernar. Al recordar su mocedad, se ríe de las correrías del ratón.

 “EL BÚFALO”

Al búfalo le gusta recorrer las praderas.  Confortablemente instalado, repasa y anhela desprenderse de su pesada carga para convertirse en águila.

 “EL ÁGUILA”

Al águila le entusiasma sobrevolar el mundo desde las alturas, no a fin de contemplar con desprecio a la gente, sino animarla a que mire hacia lo alto.

 Vivamos en la curiosidad y la agilidad de los ratones y, solo por algunos minutos en la tranquilidad del oso que se desplaza y disfruta, después de haberse despertado de una nueva primavera, las dos primeras etapas construyen el futuro, las dos últimas solo esperan que este llegue.

 

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